“Queremos que se le dé valor agregado a la jibia”, presidente de la Comisión de Pesca, Luis Rocafull

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La ley 21.134, llamada “Ley de Jibia”, fue publicada en el diario oficial en febrero del 2019, que vino a regular la captura de la jibia.

Este proyecto estuvo en debate desde el 2014. El año 2018 se aprobó, luego de 4 años con una  extensa discusión en ambas cámaras, en lo general y en lo particular, donde se dieron los pro y los contra de esta ley.  

En dicho marco normativo se dispuso un plazo de seis meses para su efectiva entrada en vigencia con el cambio en el arte de pesca, que un grupo de parlamentarios, con respaldo del Ejecutivo, propuso postergar por medio de un proyecto de ley que hoy fue rechazado en su idea de legislar por 21 votos a favor, 118 en contra y cuatro abstenciones.

“Esa moción buscaba postergar la ley por 2 años para que entrara en vigencia, por 2 razones. Uno porque la ORP (Organizaciones Regionales de Pesca), podría sancionar a Chile para afinar la menor cuota, cosa que no se fundamentaba, porque la pesca de la jibia termino el mes de julio. La jibia emigró y desapareció, lo que ha hecho que entren a alta mar a pescar la jibia, pero una de 2 kilos, cuando el promedio es de 23 a 25 kilos.

Y el segundo es que estaban quedando sin trabajo casi 600 personas. La ley no es la causante de los despidos. El despido de la gente tiene que ver con haberse  terminado el producto, y por lo tanto, no hay que procesar. Tergiversar las cosas lo único que hace es tratar de confundir e imponer los intereses económicos de algunas pesqueras que no quieren tener la pesca  a través de potera”, explicó el diputado Rocafull, presidente de la Comisión de Pesca, Acuicultura e Intereses Marítimos.

La región del Bío Bío, que es la mas aludida, tiene un 80% de pesca artesanal y sólo 20% industrial, área que, desde la promulgación de la ley, ha tenido el tiempo suficiente para implementar el nuevo arte de pesca.

El diputado Rocafull comenta que “esta ley apunta a proteger la la jibia y cambiar la pesca de arrastre por la pesca con potera. Esta práctica que ya realiza la pesca industrial en Perú, México, China y Japón. Chile es el único país que tiene pesca industrial con el arte de pesca de arrastre y que no ha innovado y hay una recomendación por parte de la FAO, respecto al cambio en el arte de pesca por la conservación del recurso marino, ya que el arrastre depreda todo.

Nosotros queremos que se le dé valor agregado a la jibia. Hoy cuando se pesca con redes, para lo único que sirve es para harina de pescado, sufre daños y no es un producto que se pueda envasar para consumo humano”. (FAO, Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura)

Intervención del Diputado Luis Rocafull en Cámara de Diputados y Diputadas del martes 13 de agosto de 2019

Señor Presidente:

El Mercurio del 27 de Mayo de 2005 titulaba: “Plaga de jibias depredadoras en mar de la zona sur”, agregando en la bajada que “trescientas mil toneladas de jibias que hay en esta zona, pueden consumir en un año entre un millón y un millón y medio de toneladas de merluza”.

Eran las épocas en que la jibia era considerada, literalmente, una “plaga”. Aunque, curiosamente, es ese mismo año el que registra los mayores volúmenes de desembarques, con casi 300 mil toneladas, la mayor parte de ellos en la Región del Bío-Bío.

Después que la sobreexplotación de la merluza -y no la jibia- llevara esa pesquería a sus niveles más bajos, la jibia pasó a convertirse, como lo señala la moción que hoy votamos, en “la tabla de salvación” de la actividad pesquera.

Por eso, llama la atención que entre las muchas curiosidades que presenta esta moción, que ya rechazamos en la Comisión de Pesca, destacan el uso del argumento del principio precautorio y el enfoque ecosistémico. Si de verdad se creyera en dichos principios y los aplicáramos a nuestra legislación, sin excepción, probablemente no tendríamos a la vista el estado calamitoso de las principales pesquerías, que la propia Subpesca dio a conocer en un informe en marzo de este año.

Afirma también esta moción, haciéndose eco de lo planteado por la industria pesquera, que de no prorrogarse en 24 meses la Ley N°21.134 que estableció la captura de la jibia con potera y línea de mano, se ponen en riesgo miles de empleos.

Sobre esta afirmación, dos puntos: uno, ¿por qué el plazo de prórroga debiera ser de 24 meses? Hasta ahora no hemos visto ni un solo estudio que muestre que ese plazo específico cumpla algún objetivo. Quizás se propone pensando en correr mejor suerte con un próximo gobierno. Lo segundo. Sigue siendo curiosa esa capacidad de ver el futuro que algunos han desarrollado, porque tenemos una ley que aun no entra en vigencia y ya saben que va a suceder. Lo mismo se ha dicho de tantas leyes, pero para desprestigio de su capacidad de adivinación, en ninguno de esos casos ha resultado ser cierto.

Además, los números de despidos que ejecutivos de industrias pesqueras anuncian en los medios -mismo modus operandi utilizado en la crisis del jurel y de otras pesquerías- parecen un poco infladas, porque aunque disminuyan los volúmenes de procesamiento de jibia en sus plantas, omiten decir que en esas plantas no solo se procesa jibia, es decir seguirán operando con otros recursos. Y tampoco dicen que muchos de esos empleos que se “perderían”, son de trabajadores contratados por la temporada y como ya completaron su cuota anual (de hecho según el Sernapesca han capturado a agosto el 101,27% de su cuota), simplemente los “desvinculan”, para recontratarlos la próxima temporada (flexibilidad diría el ministro Monckeberg).

Por último, se repite hasta el cansancio que si la industria ya no puede pescar con arrastre disminuirán los volúmenes de captura, lo que nos perjudicará como país en futuras negociaciones con la Organización Regional del Pacífico ORP al momento de establecerse el porcentaje que nos corresponda de la cuota regional. Hasta ahora este no ha sido tema en la ORP y llama la atención que quienes esgriman este discurso sean los mismos que se opusieron a ampliar el esfuerzo pesquero de jurel, que sí tiene cuota acordada en la ORP, para que esa pesquería quedara solo en unas pocas manos.

Por último, decir que resulta penoso ver que cuando las cosas no son como algunos quieren se recurre siempre a las mismas estrategias: primero, decir que es inconstitucional y, luego, a amenazar con despidos masivos, luego de haber usado a esos trabajadores como “carne de cañón”.

Pero lo peor de todo Sr. Presidente, es que se nieguen a aceptar que hay una ley que democráticamente fue aprobada por este Congreso, sin acciones ni reparos de este Gobierno, y que hoy, borrando con el codo lo que escribieron con la mano, quieren prorrogar sin ningún fundamento serio, sino solo proteger los intereses de las tristemente célebres siete familias que quieren seguir explotando la jibia, pero no quieren adecuar sus naves, ni tampoco invertir en esos trabajadores reconvirtiéndolos en otros procesos productivos industriales.

Voto nuevamente en contra.

 

 

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